La Cruzada Moral
Cada vez más se tiende a explicar la crisis y la violencia social por la sola presencia y abuso de algunas drogas. Demonización que busca legitimar nuevas formas de control social autoritarias y que está generando nuevos tipos de respuesta entre muchos jóvenes.
El discurso que sanciona moralmente el uso de drogas ilegales y sataniza a los consumidores sigue siendo hegemónico en Uruguay, aun cuando diferentes organizaciones desde hace unos años vienen buscando abrir fisuras en un panorama bastante monolítico y conservador. La Junta Nacional de Drogas (JND), el Departamento de Toxicología del Hospital de Clínicas y un pequeño grupo de ONG (El Abrojo, Grupo Cavia, IDES) están trabajando con parámetros médicos y académicos más actualizados, que ponen el énfasis en las formas de consumo antes que en la sustancia, en la promoción de una toma de decisión informada y no tanto en la estrategia represiva.
El desembarco de la pasta base en Uruguay permite constatar la persistencia de mitos y prejuicios. Los medios de comunicación, el Ministerio del Interior y la brigada de narcóticos en los últimos seis meses han creado un chivo expiatorio ideal: la pasta base explica la violencia social, las rapiñas y hurtos, legitima el control social y las propuestas violatorias de la intimidad de las personas, y hasta capaz que puede llegar a echar luz sobre el asesinato no aclarado de Mabel Pintos, la mujer que murió empalada cerca de la Torre de las Comunicaciones.
La pasta base está en el principio y en el fin de todo problema social. La andanada autoritaria y policíaca olvida estratégicamente mencionar, al explicar los problemas sociales, la dura crisis económica, el desempleo y la duplicación de la pobreza en apenas cuatro años.
Editado por Diego Sempol Brecha. Uruguay
