Mundo paco
“Paco” es el nombre vulgar por el que todos reconocen a la PBC. Cuesta un peso la dosis, el gramo, aunque se consigue por menos de acuerdo a la cantidad. Similar al “bazuco”, que hace tiempo se consume en países como Perú y Colombia pero que aquí siempre fue una rareza merced a esa ficticia ventaja comparativa de nuestra moneda que terminó hace casi tres años y que nos permitió alojar otro tipo de drogas. Otras denominaciones son “mono” o “marciano”, si se la mezcla con tabaco o marihuana, según sea. De aspecto amarillento o amarronado, dependiendo los precursores químicos que se utilicen, el paco se fuma en pipas hechas con un caño de aluminio ahuecado, generalmente se utiliza una antena de televisión o una guía de cortinas.
El efecto por fumar (entre 8 y 40 segundos) varía de acuerdo al tipo de precursores incluidos en la preparación, pero es casi automático. Se va con la misma intensidad. En pocos minutos desaparece pero provoca una compulsividad insoportable a seguir fumando.
PBC es la cocaína no tratada que se extrae de las hojas de coca, a través de un proceso de maceración y mezcla con solventes como parafina, bencina, éter, tolueno o kerosene y ácido sulfúrico. Para el farmacólogo Roberto Bastrocchi, la letalidad de la sustancia radica en que “conlleva inmediatos perjuicios asociados por su carácter adictivo, anestésico, alucinógeno y profundamente irritante de algunos de estos componentes. El efisema pulmonar aparece enseguida por la irritación de la mucosa respiratoria, los trastornos cardiovasculares son inmediatos y, a nivel cerebral, se producen modificaciones severas de conducta porque, literalmente, se vuela el lóbulo frontal”. Para el especialista, un adicto a PBC “es como un oligrofrénico que detiene la curvatura evolutiva e ingresa en una exterminación neuronal irreversible, hasta llegar a estados de demencia”.
Las etapas por las que transita un consumidor al momento de fumar pueden esquematizarse en cuatro estadíos. Primero la euforia, donde se observa una disminución de las inhibiciones, una sensación de placer e intensificación del estado de ánimo. Luego la etapa de disforia, en que el sujeto bruscamente empieza a sentirse angustiado, deprimido e inseguro. Se produce un deseo incontenible de seguir fumando, tristeza, apatía e indiferencia sexual. En tercer lugar se produce ese consumo sin interrupciones que busca mitigar la sensación anterior cuando todavía se tiene la dosis en sangre. Y, finalmente, la etapa de psicosis y alucinaciones, una pérdida de contacto con la realidad a nivel sensorial. Agitación, paranoias, agresividad, alucinaciones, son episodios de psicosis que pueden durar semanas o meses. El estado paranoico tiene que ver con la culpa. El adicto piensa que vienen a buscarlo, que viene la policía o la madre. Esta etapa los especialistas la denominan “cabeza de gato”, como un bamboleo buscando a alguien, una alucinación donde aparece esa persona a la que sienten que le tienen que rendir cuentas.
Para la licenciada Ana De Imperio, que dirige el Centro Provincial de Atención a las Adicciones de Berazategui (CPA), “los pibes que prueban el paco quedan `pegados´. Aunque vinieran fumando marihuana o haciendo un consumo regular de cocaína, dejan todo al conocer la pasta base”. La especialista grafica que la compulsividad es tal que “muchos ingresan con quemaduras en la boca, producto de fallas en el armado de la pipa, pero la necesidad de fumar es más grande que el dolor que pueda causar una boquilla de metal que está mal hecha”. Para evitar las quemaduras los usuarios la cubren con cinta aisladora.
El miedo a la muerte es un ingrediente central que lleva a los chicos a pedir ayuda para salir de esta droga. “Las transformaciones físicas son demasiado elocuentes, sobre todo a nivel respiratorio y esto los coloca frente a una sensación de muerte inminente”, dice De Imperio, y agrega que “muchos pibes también tienen miedo de que los maten porque para poder sostener el consumo tienen que salir a robar”. Los nuevos consumidores son chicos de 13 o 14 años que directamente empiezan con paco y son víctimas de su propia vulnerabilidad. No está muy claro si todos son marginales, en algunos casos provienen de familias de clase media, que han visto pauperizadas sus condiciones económicas y, en muchos casos, el jefe de hogar tiene trabajos temporales o es beneficiario de algún plan social.
“Un pibe en estado de tetanización es tan vulnerable que le entrega al `tranza´ todo lo que tiene: zapatillas, campera, todo lo que está a su alcance. La operación se realiza en el lugar de consumo que, generalmente, es el mismo donde se compra”, describe el psicólogo Jorge Franquet, coordinador de la modalidad de tratamiento Comunidad de Día en el mismo centro. Aclara que, en general, el consumo de PBC “no se realiza en la calle ni en grupo, no tiene rito, es algo muy personal y se sabe como empieza pero no como termina”. Franquet conoce muy bien a los pacientes que trata y refiere que “pierden todo interés por cualquier cosa que no sea fumar, hasta el sexo pasa a ser algo que ya no interesa. A diferencia de otras drogas donde se puede mantener relativa autonomía en el trabajo y otras actividades, con la pasta base esto se elimina por completo”.
La compulsión se traduce en cantidad. “Un pibe puede llegar a fumar en una noche entre 10 y 15 pacos, pero se genera tal sensación de sequedad y quemazón que tiene que parar, por eso la mayoría toma alcohol, lo que les permite llegar a fumar entre 50 y 60 en una jornada”, explica Franquet. El resultado de esta saturación tóxica se traduce en el deterioro físico. “Un chico que consume paco en pocos meses es un esqueleto gordo, de ojos saltones que camina con la cintura dura”, relata el especialista. Es el resultado más evidente de la quita de apetito, que les permite estar dos o tres días sin ingerir alimentos y los hace adelgazar en cantidad.
Cuando un paciente ingresa a tratamiento se produce un necesario proceso de estabilización que le permita tolerar la abstinencia. Para el operador socioterapéutico del CPA de Berazategui Leandro Epelbaum, “el tratamiento en sí no dista demasiado de cualquier intervención que hagamos con pacientes adictos a otras drogas, pero sí es casi una regla que por el deterioro físico y el grado de intoxicación debamos someterlo a un proceso de limpieza de su organismo para iniciar la recuperación, algo que con la cocaína suele no ser necesario”. Lograr la abstinencia del paciente se torna a veces dificultoso, pero “tenemos que partir de la base de que se cumpla porque, de lo contrario, se complica cualquier intervención”, dice Epelbaum, aunque agrega que “acá se pone como condición el no consumo pero las recaídas se trabajan y somos flexibles para no expulsar al paciente del servicio. Hemos relajado un poco los límites porque sabemos que de otra manera perdemos el caso y estaríamos condenando a esa persona a quedar afuera del sistema de atención”.
Enero 11th, 2007 at 9:11 pm
LA VERDAD ME DA MUCHA TRISTEZA LOS PIBES DE MI BARRIO SAN CRISTOBAL ESTAN ARRUINADOSS !!!!!
QUE ES LO QUE SE PUEDE HACERR, COMO SE PUEDE AYUDARR
Noviembre 9th, 2007 at 10:02 am
ESTOY MUY TRISTE X LO QUE VEO TODOS LOS DIAS TENGO DOS HIJOS Y PIENSO MUCHO EN ESTA BASURA QUE ANDA RONDANDO TAN CERKA Y NADIE HACE NADA SE ESTAN MURIENDO CHICOS JOVENES SIN SUEÑOS SIN NADA X VIVIR
Febrero 10th, 2008 at 10:06 pm
Hola la verdad estas sustancias estan arrasando con el mundo entero no solo con los jóvenes, lo que puedo yo decir es que existe la recuperación y que las personas que conocen o tiene a su lado una persona con esta enfermedad lo ayuden lo más pronto posible antes de que caiga al abismo……. Hay muchos centros de rehabilitación que los pueden ayudar, por favor no permitamos que esto siga avanzanzo siempre con la fé en Dios y con la esperanza de que nuestros seres queridos afectados por estas sustancias vuelvan a vivir.
Febrero 25th, 2008 at 3:40 pm
me interesa saber todo acerca de las drogas tengo un hijo adolecente.por ahora a salvo. pero quiero estar atenta.no conosco los olores.no se que olor puede dejar en una habitacion.quisiera saber
Marzo 6th, 2008 at 4:13 pm
yo lo que pienso bueno. yo fui un chico con un problema a las drogas los digamos “adiccto” pero gracias a dios me recupere mas cosas de la q he perdido osea mi flia amistad y lo que gane con el consumo es “soledad” yo mis palabras es q no decearia q uno se arruine la vida la cual es feo afrontar el hecho de ser un adiccto uno en principal tiene q tener mucha contencion fliar mis consejos mas alla de mi experiencia es que no lo agarren por mas de tener una curiosidad porque todo que empieza como un juego o minimizando las cosas termina en peor un gusto compartir mis palabras es feo la verdad